Regresé a Quito el pasado domingo 28 de junio después de una semana entera de despedidas, moqueaderas, empacada de maletas, últimos exámenes y trabajos, compras de recuerdos... En fin, una semana intensa.
Cuando llegué en enero a la Paulista al hotel para la orientación, mientras conocía a mis compañeros que,
como yo, habían escogido este destino para estudiar y vivir durante un semestre, jamás se me cruzó por la mente que iba a extrañarlos. Cuando uno llega, está tan feliz por las experiencias que le esperan en el nuevo país, en la ciudad, en la universidad, que nunca piensa que aquel "mucho gusto" va a ser un "adiós" después de 6 meses. La verdad es que cuando pensaba en Brasil corría por mi mente el portugués, las clases que iba a tomar, aprender "samba", viajar lo más que pueda... Los amigos que iba a hacer estaban como incluidos en el paquete, pero no me detuve entonces a pensar en la importancia de estas relaciones humanas para hacer de este semestre y esta experiencia una de las mejores de mi vida. Y fue así, fui bendecida con amistades únicas, genuinas y tan fuertes que no se pueden acabar con el final del programa.
Cuando me gradué del colegio, hace 4 años ya, no lloré. Me parecía hasta extraño ver a mis compañeros llorar... Para mi fue muy emocionante, por fin iba a hacer y estudiar lo que yo quería. Nunca fui muy feliz en mi colegio, por varias razones. Así que el estar libre de esa atadura, fue un alivio. Sabía que iba a seguir en contacto con la gente que en verdad quería, y que Quito siempre iba a ser el punto de encuentro, donde sea que terminásemos estudiando (como es mi caso, pero regreso en vacaciones y navidades). En Macalester también tengo amigos que lloran cada que se acaba el semestre y nos vamos a casa. Puede ser que yo sea insensible, pero la verdad es que sé que los voy a ver después de un mes o dos, entonces para qué llorar, no? Brasil, fue otra historia...
Durante este semestre conocí a gente muy parecida a mi, así como muy diferente. Éramos un grupo de 20 intercambistas, sin incluir a 4 personas que se quedaron del semestre pasado y el programa de FGV (otra universidad) con 10 personas más. A pesar de que me llevaba bien con todos, es obvio que uno no se puede quedar en relaciones tan superficiales. Hice mi grupo, "minha galera, minha família". Como saben algunos, mis familias hospederas no fueron tan buenas que digamos, detalles no necesarios. Pero mis amigos siempre estuvieron ahí para mi, logrando borrar de mi mente esos momentos incómodos. Junto a ellos nos adueñamos de la ciudad de São Paulo, entre las perdidas (tanto caminando o en transporte público), las caminatas de horas (por ahorrarnos algunos reales), los botecos o "dirty bars", las "feiras livres" y la tradición de "pastéis" (una comida típica, bien grasosa, frita y deliciosa), la PUC, Wizard, Vila Madalena, la Paulista... Compartí con algunos el desfile de Carnaval en el Sambódromo, con toda la emoción y los nervios antes de salir a desfilar (y las ganas de hacer pipí jeje). Viajes en bus por horas hasta Florianópolis, donde disfrutamos una semana de playa y pachanga. La visita a la Cidade Maravilhosa de Rio o la improvisación del viaje a Santos, a una hora de SP. En fin, anécdotas no faltan...
Estar en Brasil me hizo más consciente de cuán dividida estoy en esta vida: mitad mexicana, mitad ecuatoriana, siempre una extranjera en mi propio país (cualquiera que este sea). Luego en Estados Unidos, la estudiante internacional, que regresa en navidad a la casa para convertirse en la "gringa" de la familia. Ahora mi corazón también se parte y deja un pedazo en Brasil. Estoy todavía lidiando con mi español, o portunhol con influencia del inglés y algunas palabras en francés. Soy la burla de la casa (siempre con amor, claro). Pero en esa lengua complicada y cruzada que tengo está el resultado de mis experiencias de vida.
Cada vez es más fácil adaptarse a nuevas situaciones, y al mismo tiempo es difícil. Mi visión del mundo, de mi mundo, está siempre en movimiento y no dejo de pensar en las cosas que aprendo con cada viaje, cada grupo de gente con quien me relaciono, con cada cultura, cada ciudad, cada idioma... El grupo de amigos que hice en Brasil abrió mis ojos y me hizo caer en cuenta que en Macalester vivo en una burbuja, donde todos piensan igual, todos liberales, medio hippies, "save the world", demócratas, internacionalismo... Pero el mundo no es así. Hay muchos puntos de vista, tan válidos o tan equivocados como el pensamiento en Mac. Siempre buscamos etiquetar todo, pero nos olvidamos de disfrutar a cada individuo con lo que tiene para ofrecernos, con sus historias, su pasado, su presente, sus creencias, su cultura (y cómo esta se ha alterado de acuerdo con las diferentes experiencias a lo largo de su vida), su familia...
Tuvimos una clase sobre "inter-culturalidad" (no creo que la palabra existe en realidad). Voy a ser muy honesta, la mayoría de veces me pareció la hora más aburrida del mundo, sin embargo me enseñó mucho sobre mi misma. Esto de viajar y conocer gente nueva, ideas diferentes, mentalidades diferentes, maneras de ver al mundo únicas, comida picantes o insípidas, frutas y legumbres extrañísimas y deliciosas. Aceptar, comprender y aprender sobre estas "inter-culturalidades" es algo que no se puede deducir de un libro antropológico, o un manual para el estudiante internacional. Son sensaciones, sabores, olores, percepciones, música, palabras que se experimentan, se viven, se gozan. Al mismo tiempo, nuestra identidad, mi identidad se va forjando y puliendo con cada uno de estos encuentros, una relación refrescante, aveces miedosa, pero más que nada rica. Brasil me ayudó a entender mejor esta característica de mi ser, y por eso le estoy eternamente agradecida.
Comenzó en la Paulista, terminó en la Paulista. El sábado, a las 10 de la noche, mi mamá brasileña (la tercera es la vencida) me dejó frente al hotel Ibis. Con un fuerte abrazo y algunas lágrimas enjugadas, nos despedimos. Mi amiga Mariana me acompañó en el bus hasta el aeropuerto que sirvió de "city tour". Las dos nos quedamos en el aeropuerto de Guarulhos concluyendo sobre nuestro semestre, los últimos chismes; el cafecito y el pão de queijo de por medio... Brasil se robó una parte importante de mi corazón, tendré que ir entonces a recuperarlo en un futuro próximo!

So everybody is done with classes at Mac, and I just had my midterms. It's crazy to think I won't see a lot of my peeps next year, because they are graduating... And congratulations to you! You guys are done with another chapter of your lives and I wish you the best! I'm sure it's a mix a lot of feelings, and to be honest with you, I don't want to think about it now thank you very much... or I will get all sentimental and romantic on this post, and that's the function of my journal, not this blog haha By the way, I just finished filling a whole journal with my thoughts, feelings, crazy stories, weird life philosophy and girly stuff... It's so much fun to read it and see things from a different perspective. If you've never done one, I recommend it! it's never too late, and it's a lot of fun to go back every now and then to different situations in your life... So I finally had my midterms this week, and it was not that exciting! It reminded me so much to my first year at Mac and the struggle with the language (and I still keep working on my grammar, of course). I was feeling great with my Portuguese, but then this week with essay questions, no computer or dictionnary to check for mistakes and the limited time of tests, I freaked out! So I think my grades are not going to be wonderful. But eventhough this number would be important, I'm more frustrated with the fact that I had all these great ideas in my head, but I couldn't put them on paper, not in Portuguese. I wrote a little note at the end of two of my exams about the abuse of Portunhol (Spanish with a touch of Portuguese), and I'm planning to go and talk with my professors. They all know I'm an exchange student and this was going to happen... but still, I'm really frustrated!